Cuando una cultura no asienta su conocimiento en documentos que registre el saber y la experiencia de sus doctores para quedar reflejado de manera formal y rigurosa, dejando constancia de las reglas y formas que, con el tiempo, vinieran a establecerse como referentes precisos de estilos, modos y cánones, cuando esto no existe todo queda en manos y albedrío del talento personal de los componentes de la cultura correspondiente, y de aquellos otros a los que la naturaleza les negó lo que otorgó a los primeros.